En entrevista durante la mesa de Charla Abierta, Javier Lamarque Cano, aspirante a la coordinación de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación y la Soberanía Nacional, expuso las ideas que considera pueden implementarse en todo Sonora a partir de programas, acciones de gobierno y políticas públicas desarrolladas en Cajeme.

Lamarque señaló que extrapolar experiencias entre municipios no siempre es sencillo, aunque aseguró que los casos de éxito pueden servir como referencia para atender problemáticas comunes.

“Extrapolar experiencias es complicado, pero por supuesto que ayuda. Por ejemplo, en seguridad pública ya traemos muy bien marcado el rumbo con muchos programas. El gobernador Alfonso Durazo ha hecho un muy buen trabajo reduciendo los índices de violencia tanto en el estado como en Cajeme. Hay que continuar trabajando en esas líneas y reforzar las acciones para recuperar la tranquilidad en Sonora”, expresó.

Como ejemplo, mencionó la estrategia implementada en Cajeme para la rehabilitación de vialidades mediante la adquisición de maquinaria propia.

“Ahora que recorro el estado, en Magdalena me comentaban sobre el mal estado de las calles. Les platiqué cómo en Cajeme compramos una planta de asfalto, una máquina bacheadora, una pavimentadora y todo el equipo necesario. Eso nos ha permitido avanzar mucho en la recuperación de las vialidades”, comentó.

Sin embargo, reconoció que para municipios pequeños este tipo de inversiones no resultan viables.

“Para un municipio como Magdalena no es rentable adquirir una planta de asfalto porque su costo es muy alto y la capacidad de producción rebasa por mucho las necesidades del municipio. Por eso sería muy buena idea que el Gobierno del Estado comprara ese equipo y lo instalara en una región para brindar servicio a municipios como Magdalena, Santa Ana y Cucurpe, apoyándolos en la rehabilitación de sus calles”, explicó.

Otro de los temas que planteó fue el mantenimiento de las redes de drenaje, un problema que, dijo, enfrentan diversos municipios.

“Se requieren máquinas de gran capacidad para el desazolve de los drenajes. Municipios como Bácum, San Ignacio Río Muerto, Benito Juárez, Guaymas, Navojoa, Huatabampo y Empalme, entre otros, me han solicitado en distintas ocasiones el apoyo con las máquinas de desazolve que tenemos en Cajeme y siempre las hemos enviado cuando ha sido necesario”, afirmó.

Ante ello, propuso que el Gobierno del Estado adquiera equipos especializados de uso regional.

“Las máquinas Aquatech cuestan entre 15 y 20 millones de pesos, una inversión que muchos municipios no pueden realizar porque representa prácticamente el presupuesto de todo un año. El Estado podría adquirirlas y ponerlas al servicio de las regiones para apoyar a los ayuntamientos”, señaló.

Lamarque también destacó que la experiencia adquirida durante sus administraciones municipales ha sido fundamental para mejorar los resultados de gobierno.

“La experiencia es muy importante. Después de mi primer periodo como alcalde de Cajeme pasaron más de 20 años y, cuando regresé como candidato en 2021, muchas personas todavía recordaban el trabajo que habíamos realizado. El gobierno anterior de Morena no había dejado un buen sabor de boca y no fue fácil volver a pedir el apoyo ciudadano, pero la gente recordaba las calles, el alumbrado, los apoyos y muchas acciones que realizamos. Eso me permitió construir un buen gobierno”, recordó.

Añadió que durante los años que estuvo fuera de la administración municipal reflexionó sobre las acciones que implementaría si volvía a gobernar.

“Cuando terminé mi primer gobierno me puse a pensar en todo lo que haría si volviera a ser alcalde. Fui sistematizando esa experiencia y entendiendo muchas cosas que podían hacerse mejor. La segunda vez logré hacer un gran gobierno y tanto fue así que en la reelección obtuve más del doble de los votos”, dijo.

Finalmente, aseguró que recibió un municipio en condiciones muy complicadas.

“Cuando llegamos no había una sola calle en buen estado. Cajeme estaba a oscuras: el 75 por ciento del alumbrado público no funcionaba. Existía un contrato por 25 mil lámparas LED, con un costo de 400 millones de pesos y sin mantenimiento, además de que había 18 mil luminarias apagadas. Terminé mi segundo periodo y llegué al tercero con muchas más ideas para seguir mejorando gracias a la experiencia acumulada”, concluyó.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here