La propuesta para construir una mega desaladora en Puerto Peñasco, Sonora, para abastecer de agua a Arizona, nuevamente ha generado cuestionamientos entre especialistas, quienes advierten sobre los posibles efectos ambientales que podría ocasionar en el Mar de Cortés.
Nélida Barajas Acosta, integrante del Centro de Estudios de Desiertos y Océanos (CEDO), señaló que el proyecto ha tenido distintos momentos de impulso y estancamiento durante los últimos años, pero consideró que actualmente no existen condiciones suficientes para que avance en los términos planteados.
La especialista sostuvo que el agua en México es un bien nacional y un derecho de los ciudadanos, por lo que cualquier propuesta que contemple destinar el recurso hacia Estados Unidos tendría que ser revisada y autorizada por las instancias federales correspondientes.
Barajas Acosta también cuestionó que Puerto Peñasco vuelva a ser considerado como una fuente para atender las necesidades hídricas de Arizona, cuando todavía existen colonias del municipio que enfrentan dificultades para contar con agua. Además, advirtió que la operación de una desaladora generaría descargas de agua con alta concentración de sales que tendrían que ser manejadas adecuadamente.
Por su parte, Germán Eduardo Dévora Isiordia, profesor investigador del Instituto Tecnológico de Sonora y especialista en sistemas de desalación, indicó que la construcción de una planta de estas características es técnicamente viable, aunque existen diversos factores ambientales que deben ser analizados antes de autorizarla.
El investigador explicó que Arizona, Nevada y California enfrentan una creciente presión sobre la disponibilidad de agua y que la desalación representa una de las alternativas para compensar parte de los volúmenes que actualmente reciben del río Colorado. Sin embargo, destacó que un proyecto de esta magnitud requiere estudios ambientales debido a su carácter transnacional y a los posibles efectos de sus descargas.
Uno de los principales puntos de preocupación es el manejo de la salmuera, un residuo altamente concentrado que se genera durante el proceso de desalación. Dévora señaló que las condiciones particulares del Mar de Cortés, incluyendo zonas con poca circulación de agua, hacen necesario estudiar cuidadosamente los posibles efectos sobre hábitats, peces y otras especies.
Ante este escenario, el investigador planteó la creación de un frente integrado por universidades y especialistas que permita analizar el proyecto, exigir estudios ambientales profundos y establecer un diálogo con las autoridades antes de que se tome una decisión sobre la construcción de la mega desaladora.




















